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Foto “Foro Pedagogía y Cultura de Paz”  De izquierda a Derecha: Iván Fernández Lefort, Coordinador Territorial PNUD   Huila y Caquetá (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo)  Oscar Sánchez Jaramillo, Secretario de Educación de Bogotá, José Luis Forero Espinoza, Docente Departamento de Pedagogía, Guillermo Rivero Flórez,Consejero Presidencial de Derechos Humanos y actual Gobernador (E) de Cundinamarca, Amparo Flórez Silva, Directora Departamento de Pedagogía, Alberto Fajardo Oliveros, Vicerrector de Investigaciones, Esmeralda Monroy Ríos, Docente Especialización en Pedagogía, Diego Barragán, del Doctorado en Educación y Cultura, Clara Lucia Higuera Acevedo, Docente Especialización en Pedagogía y Salomón Calvache, Docente de la Especialización en Pedagogía.

En el marco de la Semana por la Paz, la Universidad de la Amazonia se vinculó con diferentes eventos académicos, entre ellos, la realización durante los días 10 y 11 de septiembreen el Auditorio Ángel Cuniberti, del Foro «Pedagogía y Cultura de Paz», coordinado por la Especialización en Pedagogía y el Departamento de Pedagogía, con el propósito de aunar esfuerzos frente ainiciativas que busquen desde diferentes ámbitos la construcción de una cultura de paz.

Así, el Foro tuvo como objetivo: “Promover el debate sobre diferentes concepciones y acciones encaminadas a consolidar propuestas que contribuyan a generar una cultura de paz”.Su mayor riqueza radicó en la diversidad de posturas frente al interés común de los participantes: la necesidad de generar una cultura de paz que fortalezca el respeto por los Derechos Humanos, en especial de las personas que han sido afectadas por los efectos del conflicto y acciones violentas de diferente índole.

En la jornada inaugural,se contó con la presencia del doctor Hugo Rincón,Gobernador (E) del departamento del Caquetá, del doctor Octavio Rojas en representación de la Alcaldía de Florencia, del Presbítero Carlos Cubillos, como delegado de la Diócesis de Florencia, quien propuso iniciar con una metodología para reconstruir la paz y los proyectos de vida, al nivel personal, familiar, en pequeñas comunidades, para construir sueños; del Magister Leonidas Rico Martínez, Rector de la Universidad de la Amazonia y de la profesora Amparo Flórez Silva, directora del Departamento de Pedagogía y Coordinadora de la Especialización en Pedagogía de la misma institución.

También participaron funcionarios del gobierno nacional, como el doctor Guillermo Rivera Flórez, Consejero Presidencial de Derechos Humanos y actual Gobernador (E) de Cundinamarca, quien insistió en que “el significado de la paz es el respeto a los derechos humanos” y explicó que la propuesta del gobierno es la de una  paz territorial, para lo cual se requiere el ejercicio de los derechos de la ciudadanía, y políticas públicas que permitan su ampliación en el desarrollo rural para acabar con la violación a los derechos humanos; al respecto, el doctor Oscar Sánchez Jaramillo, secretario de Educación de Bogotá, enfatizó en la necesidad de educación para la ciudadanía y la convivencia desde : El eempoderamiento y movilización para la transformación de realidades, la construcción de acuerdos y relaciones armónicas de convivencia en la escuela y el entorno y una propuesta política y pedagógica estructurada a partir de capacidades ciudadanas.Similarmente, profesionales de diferentes instituciones que adelantan experiencias significativas en la construcción de una Cultura de Paz, ofrecieron sus aportes desde sus vivencias: El doctor John Fredy Perdomo Ardila, Especialista en Derechos Humanos y Víctimas, docente catedrático del Programa de Tecnología en Criminalística de la Universidad de la Amazonia, inicia su intervención, recordando eventos protagonizados por el país social, en varios intentos de acercamiento entre los grupos insurgentes y los distintos gobiernos por alcanzar una desmovilización y reintegración a la vida social y política de los primeros, intentos con el común denominador de lograr la tan anhelada paz y la culminación de un conflicto que se ha vivido por generaciones.  Conceptualizó sobre la justicia transicional o la justicia restaurativa sin determinar si se aplican o no para este proceso, ni imponer argumentos al respecto, pero sí señaló los pros y contras de cada una de ellas y de los que pueden presentarse ante el actual estado de cosas, y también las futuras.

El doctor Silvio Pereira Dellepiane del Fondo Acción, señaló que la educación es el eje transversal para tener espacios de tolerancia y respeto, por lo cual hay que recuperar la confianza en las instituciones. Plateó tres desafíos: (1) Aulas amigables, coherentes con el contexto que fomenten trabajo creativo y en grupo. (2) Contar con educadores motivados y con formación adecuada en educación inicial; y en esta región, con una visión ambiental. (3) Construir y aplicar un currículo para la convivencia y para la paz. Desde la experiencia del Uruguay en la reconstrucción social, después de las dictaduras, señala que la paz no se firma, se firma un acuerdo. Y, que es necesario contar la historia para cambiarla.

Desde este último aspecto, precisamente, la Antropóloga Helka Alejandra Quevedo Hidalgo,Coordinadora del Proyecto Memoria Histórica desde la Antropología Forense, del Centro de Memoria Histórica, increpa en su intervención: “¿Qué paz vamos a tener si no encontramos nuestros muertos?” y señala al respecto: “Los muertos son nuestros, los muertos hablan, son dueños de una historia”.A continuación, comparte la historia del encuentro de fosas comunes en Puerto Torres, levantamiento hecho por la Fiscalía, sobre una masacre en el 2002. A los presentes se les entregó el libro « ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de Guerra y Dignidad» Resumen del Informe del mismo título, preparado por el Grupo de Memoria Histórica en el 2013, para el país.

La magister Fátima Muriel de Flórez, presentó la experiencia de la Asociación de Mujeres del Putumayo, quienes, desde sus diferentes campos de acción aportaron significativamente al logro de los mismos objetivos propuestos para el evento, y cómo a través de su organización se han fortalecido profundamente en su compromiso por construir ambientes de paz, como tejedoras de vida, solidaridad e identidad de género, a pesar de las diversas situaciones de conflicto a que han estado sometidas.

Al nivel institucional fueron valiosos las intervenciones de profesores de los programas de posgrado de la Universidad de la Amazonia como el Magister Roberto Ramírez Montenegro, sociólogo, profesor de la Especialización en Pedagogía y del Programa de Derecho de la U. de la Amazonia; el profesor Ramírez inició con una alusión a Natalia Springer quien afirma que en Colombia “hay una cultura de odio tremenda”, porque la cantidad de homicidios en el país supera los sucedidos directamente en el conflicto armado. A partir de esa afirmación, Springer propone “una escuela de paz para crear la base de un tejido de solidaridad comunitaria”, a lo cual –como sociólogo- El profesor Ramírez expresa que “Ninguna sociedad contemporánea, mucho menos las sociedades originarias, pueden construirse sobre odios, rencillas, rencores, rechazos. Un requisito fundamental para la construcción social  es desarrollar tolerancias, afectos, proximidades y para hacer sociedad, los seres humanos hemos desarrollado el apego por la vida, hecho con base en el diálogo”. Uno de los factores que propician la construcción social es el lenguaje. Sin lenguaje no hay diálogo, sin diálogo no hay reconocimiento y aceptación del otro. El odio es la negación del diálogo y la palabra. El odio ha sido una circunstancia temporal, no se ha constituido en la cultura de una sociedad. Agnes Heller señala que “los dos factores básicos que condicionan el nacimiento de la socialidad son la regulación del trabajo y la regulación de las relaciones sexuales (prohibición del incesto)”. Estos factores axiológicos no son optativos. Son imperativos. El trabajo es organización y reafirmación de vida. A este tenor, se menciona al historiador Fernán González S. J. quien expresa: “Hay que entender la violencia dentro de un proceso histórico”. Es decir, no estamos condenados ni a la guerra ni a la violencia”. A la par cabe referirse a Pablo Abitbol, quien plantea que la violencia en Colombia no sólo ha causado la ruptura del tejido social en las localidades y regiones, sino que también ha propiciado la construcción de resistencias y esperanzas “personales, comunitarias y culturales” que evitaron la ruptura total de la confianza, la solidaridad y la reciprocidad entre las comunidades. Por ello, propone un ejercicio de “aprendizaje colectivo” para recuperar la memoria de esas prácticas culturales y de esa manera, la paz y la reconciliación sean una construcción social. No podía quedar por fuera Paulo Freire:En estos momentos no se trata de continuar con ejercicios de pedagogía bancaria en los que sabios expertos nombran, dicen y significan la paz y la reconciliación. Se trata, por lo contrario, de construir una pedagogía dialógica, de resignificar la palabra, un ejercicio de deconstrucción y reconstrucción del conflicto y el posconflicto armado, de las conflictividades sociales “represadas o silenciadas por la guerra”, de las resistencias y las esperanzas. Este sería un paso previo para darle mayor sentido a esas necesarias circunstancias para la transformación social en nuestro país que descarte definitivamente el uso de las armas como medio para la solución de sus conflictividades. Ejercicio dialógico que debemos desarrollar con víctimas y victimarios, ciudadanos e instituciones, en las localidades y regiones.

También, el doctor Diego Barragán, del Doctorado en Educación y Cultura, generó reflexiones sobre la necesidad de una pedagogía crítica y la importancia de la Cátedra de Paz, como espacios para avanzar en la generación de una cultura de paz.

Durante el Foro, se precisó que una cosa es la firma de un acuerdo entre el gobierno y las FARC como un medio para poner fin al conflicto armado y otra cosa es la construcción de la Paz, que desde un sentido general, como señala el Doctor Rivera Flórez, significa que todos los colombianos, en especial quienes habitan en las regiones que han tenido mayor afectación por el conflicto, puedan ejercer sus derechos humanos con plenas garantías y en igualdad de condiciones a aquellos que residen en los estratos medios y altos de los más importantes centros urbanos del país. (Rivera,  2015).

En el evento fue notoria la contribución desde el arte, de diferentes grupos musicales de la Universidad de la Amazonia, quienes recrearon al auditorio con magníficas presentaciones como: El “Concierto para la Paz”, de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de la Amazonia, dirigida por el maestro Henoc Cediel Valencia; la “Música para la Reconciliación”del Programa Batuta, coordinada por Orlando Chala, estudiante de la Especialización en Pedagogía y las intervenciones del Grupo WAIRAPA TAKII dirigido por David Solarte, estudiante de loa Licenciatura en Educación Artística. Como producto de las intervencionesmusicales, se reiteró la idea de reconocer que el arte es un buen camino para lograr la reconciliación.

Amparo Flórez Silva

Referencias:

Rivera Flórez, G. (2015). El Significado de la Paz es el respeto a los Derecho Humanos. Mayo. En: INAPE. Agenda Pedagógica 2015-2016. Florencia: Departamento de Pedagogía, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de la Amazonia.