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Última Actualización: 23-09-2017 18:34:44

En la apuesta por la construcción de la Paz, quienes hemos optado por un proyecto de vida dedicado a la formación de futuras generaciones, asumimos un imperativo categórico que nos obliga a rechazar de manera contundente cualquier forma de violencia, incluidas aquellas que se expresan en la vida privada. Como educadores y educadoras, estamos llamados a ser garantes de la defensa de los derechos y la dignidad humana. Cuanto mayor es nuestro prestigio social mayor ha de ser nuestra responsabilidad ante acciones que contribuyen a violentar a otros y otras.

Por esta razón, ante los repetidos actos de violencia contra la vida de mujeres y niñas en nuestro departamento y en el país entero, la Universidad de la Amazonia debe asumir una postura clara, sin ambigüedades morales, ni oportunismos políticos. Necesitamos desnaturalizar las prácticas cotidianas de violencia que se sustentan en el ejercicio del poder y que terminan por destruir la vida de los sujetos más frágiles de nuestra sociedad, quienes no merecen otra cosa que nuestro cuidado y protección.

Si bien es cierto que hemos sido socializados en una “cultura de la violencia”, que afecta tanto a los hombres como las mujeres, su impacto varía de acuerdo el género, edad y posición social, tanto de las víctimas como de quien agrede. Los estudios sobre la materia permiten afirmar que la mayoría de las agresiones perpetrada contra mujeres y niñas tienen alguna característica que permite identificarlas como violencia de género. Esto significa que está directamente vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, las mismas que se naturalizan y perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino. 

El departamento del Caquetá, no solo ha sido uno de los principales escenarios del conflicto armado, el cual se ha expresado de manera particular en el cuerpo y la vida de las mujeres, además ocupa el segundo lugar en número de casos de violencia basada en género. En lo que va corrido del año 2017 han sido asesinadas al menos 17 mujeres en nuestro territorio, cifra que se suma a las presentadas por la Alta Consejería para la Mujer en 2015, según las cuales el 44% de las mujeres de Caquetá sufre algún tipo de violencia física por parte de su pareja. Igualmente según ICBF cada día se conocen en el país de 48 agresiones sexuales a niñas, lo cual demuestra claramente que somos una sociedad enferma. 

Somos conscientes de que además de la violencia doméstica y el impacto del conflicto armado en la vida de las mujeres, la violencia de género puede adoptar diversas formas, entre estas la violencia sexual, la cual atenta no solo contra la integridad física de las mujeres y niñas, también destruye su integridad moral y espiritual. 

Por esta razón, como institución educativa comprometida con las transformaciones necesarias para una cultura de paz, rechazamos enfáticamente todas las manifestaciones de violencia, discriminación y abuso del poder ejercidas contra mujeres, niñas y niños o cualquier otro sujeto que por su condición política, social, de género, identidad cultural, religiosa o sexual se encuentre expuesto a la vulneración de sus derechos. Exhortamos a maestras y maestros de la Universidad de la Amazonia, a nuestro personal administrativo y a la comunidad estudiantil a convertirse garantes de la vida, la dignidad y los derechos humanos.